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'Hay demasiada alegría': Así se sienten los venezolanos de B-N tras la caída de Maduro

Juan Bello, left, and his son Arvalo immigrated to the United States separately as conditions declined in Venezuela. They said they felt joy seeing Nicolas Maduro in handcuffs after a raid that removed him as the country's autocratic head of state. Juan Bello said the United States and Venezuela have a long friendship, and he sees Maduro's removal as an expression of that friendship.
Lauren Warnecke
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WGLT
Juan Bello (a la izquierda) y su hijo Alvaro emigraron a Estados Unidos por separado a medida que la situación política y económica se ponía peor en Venezuela. Dijeron que sintieron una alegría inmensa al ver a Nicolás Maduro esposado después del operativo que lo sacó del poder como jefe de Estado autocrático. Juan Bello comentó que Estados Unidos y Venezuela tienen una amistad de toda la vida, y ve la caída de Maduro como una muestra de ese lazo entre los dos países.

Los estadounidenses se despertaron tempranito este sábado con la noticia de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, había sido capturado y venía camino a una cárcel en Brooklyn. El titular encendió sentimientos encontrados los venezolanos que viven en Estados Unidos, incluyendo a la comunidad que no para de crecer en el centro de Illinois.

Cuando Alvaro Bello se mudó a Bloomington-Normal en 2017, apenas conocía como a seis familias venezolanas entre Pontiac y Champaign. Ahora, dice que hay suficientes venezolanos aquí como para armar un equipo de béisbol. Ingredientes para la comida criolla que antes eran imposibles de conseguir, ahora se encuentran hasta en el Walmart.

Bello es uno de los casi 8 millones de venezolanos que echaron un pie fuera del país por la crisis económica y humanitaria tan ruda causada por el régimen autocrático de Maduro. Su madrina, Marinelly Castillo, quien enseña español en la Universidad Estatal de Illinois, fue quien lo animó a venir.

Al principio, Bello llegó con visa de turista. Se enamoró de Chicago y del centro de Illinois y decidió quedarse. Él estudió derecho en Venezuela y lleva seis años trabajando para Immigration Project, una organización sin fines de lucro en Normal, donde está acreditado por el Departamento de Justicia para ayudar a otros inmigrantes con sus papeles. [Bello habló con WGLT como ciudadano particular y no en nombre de la organización].

El papá de Alvaro, Juan, junto con su mamá y su hermano, llegaron a Bloomington-Normal un año después, en 2018.

“En Venezuela, ese gobierno lo destruyó todo”, dijo Juan Bello. “El gobierno de Maduro tiene a [1.800] en la cárcel. Presos políticos. Casi 3.000 o 5.000 personas muertas en la calle. Por una sola razón: por ser opositores”.

Juan formó parte de la resistencia contra el régimen en 2017 y 2018, pero no tuvieron éxito.

“Perdimos porque no teníamos armas”, comentó. “Estados Unidos nos ayudó mucho, hay que decirlo. Pero perdimos”.

A Juan le dieron el asilo, luego la green card y finalmente se hizo ciudadano estadounidense. Ahora trabaja con chamos con necesidades especiales en las escuelas del Unit 5. Dice que ama su trabajo; para él, es una forma de agradecerle a EE. UU. por haber ayudado a su familia. Alvaro siguió un camino parecido y se hizo ciudadano en 2023, un poquito antes que su papá.

“Siento que Bloomington-Normal es mi hogar ahorita”, dijo. “Me siento un ‘blocal’ (local de Bloomington). La gente es súper especial y nos han recibido demasiado bien”.

El debate en Washington

Mientras tanto, en Washington, el Congreso se está cayendo a piña discutiendo la legalidad de la operación para sacar a Maduro; que si fue un ataque militar o un procedimiento policial; que si el gobierno debió pedir permiso al Congreso o si la operación entra en los poderes de guerra del Presidente. También se cuestiona si los cargos contra Maduro como presunto narcoterrorista justificaban tumbar al líder de facto de otro país, o si al final, toda esta vaina es por el petróleo.

Cuando los Bello escucharon que Maduro iba rumbo a Nueva York, sintieron de todo un poco.

“Estamos felices de verlo esposado”, dijo Alvaro. “Hay mucha alegría, no solo fuera de Venezuela, sino allá adentro. Sé que la gente no está celebrando en la calle, pero es nada más porque tienen miedo. El cabecilla está preso en EE. UU., pero la gran mayoría de ellos siguen mandando en el país”.

El presidente Trump ha dado mensajes contradictorios sobre la razón del operativo, que incluyó bombardeos en Caracas. Funcionarios estadounidenses dicen que la operación dejó unos 75 muertos y cerca de media docena de tropas americanas heridas.

Voces desde el Senado

Los dos senadores demócratas de Illinois tienen la lupa puesta en el asunto. La senadora Tammy Duckworth, veterana de guerra, dijo en rueda de prensa que lo de Venezuela le resultaba familiar.

“Yo volé en una guerra que se peleó por petróleo”, dijo. En 2004, el helicóptero Black Hawk que ella pilotaba fue impactado por insurgentes iraquíes, lo que le costó perder ambas piernas. “Saddam Hussein era un tipo malo, un dictador, y merecía que lo sacaran. Pero el problema es que no es responsabilidad del pueblo estadounidense andar por el mundo tumbando dictadores para después manejar países ajenos cuando tenemos problemas aquí en casa”.

Por su parte, el senador Dick Durbin habló en el Senado el miércoles. Él visitó Venezuela en 2018 cuando Maduro buscaba la reelección en unos comicios considerados un fraude. Durbin contó que le pidió a Maduro aceptar observadores internacionales, pero que este lo ignoró.

“Se desacreditó ante el mundo y su país siguió sufriendo. Millones abandonaron Venezuela porque era imposible vivir bajo su mando autoritario sin lo básico: comida, medicinas y techo”.

¿Qué viene ahora?

A Durbin le preocupa si el gobierno de Trump podrá estabilizar a Venezuela y a la región. Esa misma angustia la tienen los Bello. Todavía tienen familia allá y temen qué pueda pasar. Trump ha dicho que está “dirigiendo” el país con la cooperación de la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien era la mano derecha de Maduro.

“Esto es como una mesa”, explicó Juan Bello. “Maduro era una pata. Si te llevas solo a Maduro, queda otra gente mala ahí. Sigue siendo peligroso”.

Aun así, los Bello sienten que la situación en Venezuela no podía ponerse peor y ven la salida de Maduro como el primer paso para mejorar las cosas. Alvaro quiere que el mundo sepa que los venezolanos son gente buena. Sueña con viajar algún día para mostrarle a su hijo, nacido en EE. UU., de dónde viene. Juan también espera volver para ver a sus padres, que ya tienen más de 90 años, mientras sigan vivos. Sabe que, si fuera hoy mismo, correría el riesgo de terminar preso o muerto.

Esta historia fue escrita en inglés por un ser humano y luego traducida al español con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, esa traducción fue revisada y editada por un ser humano.

Lauren Warnecke is the Deputy News Director at WGLT. You can reach Lauren at lewarne@ilstu.edu.